Tras una crisis humanitaria, sea natural o provocada por el hombre directamente, se desarrolla un gran show mediático promovido por los medios de comunicación. Las imágenes extremadamente duras nos llegan de todas direcciones y alcanzan el más mínimo detalle, las noticias de la TV, las portadas de los periódicos no hablan de otra cosa.
¿Qué tiene que suceder para que el mundo entero vuelque en un país, todo el poder de los medios de comunicación?
Estos días todo el mundo parece conocer todo de Haití, incluso más que las propias personas residentes en ese país. Ahora, todos los periódicos llenan sus portadas con noticias e imágenes que no consiguen sino destapar la miseria humana y el morbo. No hay programa de noticias de la TV que se precie que no haya enviado a una o dos personas a Puerto Príncipe para cubrir la tragedia, incluso hasta los programas del corazón se suman a la iniciativa “solidaria” enviando a “corresponsales” sobre el terreno, que cuentan qué mal están las cosas y se quejan de que han dormido en una tienda de campaña y no se han podido lavar el pelo esa mañana.
Todo el mundo lanza mensajes de ayuda con el pueblo haitiano, la corrupción es el caldo de cultivo de todo este desastre, anuncian las personas que hablan en tertulias matutinas y que a los cinco minutos han cambiado de tema de conversación y hablan desde el traje de Penélope Cruz o noticias varias del papel cuché.
Está claro que hoy por hoy, no estás en la onda si no apoyas o hablas de Haití.
Pero quiero poner el acento en esta gran masa solidaria que recorre el mundo y que ha despertado en todas las personas una corriente filantrópica, hay que demostrar que somos buenas personas y, si no ayudas a Haití, no lo eres.
Pues bien, el diario Público, publicaba una portada que a mí me causó un gran golpe. En esa portada se podía leer: “La arcilla engaña al hambre en Haití” En esta noticia se contaba que en Haití el hambre había llevado a algunas personas a cocer al sol “galletas” elaboradas con arcilla, sal y aceite, que la gente consumía porque no tenía acceso a otro tipo de alimentos. Estas galletas se vendían en lotes de 3 por 10 céntimos de euro. “Porque después de la catástrofe natural que han sufrido no hay nada que comer. Estas galletas causan desnutrición grave, dolor intestinal y parásitos”, citaba dicho artículo.
Esta noticia, que podría haber sido publicada durante la actual crisis, tiene 9 meses. Se publicó el 16 de abril de 2009 en el diario Público http://www.publico.es/internacional/219192/arcilla/engana/hambre/haiti. Ningún otro medio de comunicación se hizo eco de la misma. Ninguna televisión organizó un telemaratón para limpiar las conciencias de las personas que más tenemos. El hambre no era un problema tan grave, tenían arcilla para comer…
Con estas líneas quiero poner de manifiesto lo hipócritas que son en muchos casos los medios de comunicación, quienes a pesar de ser conocedores de este tipo de noticias, no las sacan a la luz. Mientras que ahora se les llena la boca con frases como que Haití es el país más pobre de América Latina, un estado fallido donde la gente ya estaba muriendo antes de este terremoto. Pero, la pobreza, el hambre y la exclusión de Haití no vendían, no eran noticia para los medios. Para que un país consiga estar en el centro de la atención internacional, las muertes se tienen que contar por decenas de miles.
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